“La situación es crítica”: Rectores advierten por el deterioro salarial y la restricción presupuestaria
En el caso de Formosa, asistió al encuentro el rector de la Universidad Provincial de Laguna Blanca (UPLaB), Adrián Muracciole, mientras que el titular de la Universidad Nacional de Formosa (UNaF), Augusto Parmetler, no participó debido a su alineamiento con la gestión libertaria.
Las máximas autoridades de las instituciones universitarias públicas argentinas se reunieron en el 95° Plenario de Rectoras y Rectores del Consejo Interuniversitario Nacional (CIN), donde manifestaron su “profunda preocupación” por la situación que atraviesa el sistema universitario público, en un contexto de restricción presupuestaria, deterioro salarial y creciente incertidumbre para el desarrollo de las funciones sustantivas de las casas de estudios.
El diagnóstico surge de un informe elaborado por el CIN, que fue dado a conocer en el marco de su 95° Plenario de Rectoras y Rectores que se desarrolló en la Universidad Nacional de La Pampa.
De acuerdo al documento al que accedió AGENFOR, las autoridades enfatizaron que “declaramos la emergencia salarial y presupuestaria del sistema universitario y científico nacional. Exigimos el cumplimiento de la Ley de Financiamiento Universitario aprobada por el Congreso de la Nación. Y reclamamos la urgente convocatoria a paritaria nacional para la recomposición del salario de las y los trabajadores de la educación superior”.
En ese sentido, calificaron como “crítica” la situación presupuestaria en el sistema universitario nacional, ya que “el recorte ocurre en todas las dimensiones de los asuntos universitarios”.
Precisaron que, en términos generales, las transferencias a las Universidades Nacionales registran una caída real acumulada del 45,6% entre 2023 y 2026, lo que “implica una reducción inédita de los recursos disponibles para el funcionamiento del sistema universitario”, alertaron.
En lo que respecta a los salarios universitarios, “el deterioro del poder adquisitivo es igualmente relevante”, a causa de que entre noviembre de 2023 y febrero de 2026, los salarios acumulan un incremento del 158%, mientras que la inflación acumulada en el mismo período alcanza el 280%, lo que conlleva a “una pérdida de poder adquisitivo del orden del 32%”.
Para tener un orden de magnitud de dicha pérdida en el tiempo, el deterioro sistemático del poder adquisitivo del salario equivale a la pérdida de, aproximadamente, 7,3 salarios mensuales en el período considerado, tomando como base el salario de noviembre de 2023. “Esta situación ubica, en la actualidad, a los salarios universitarios en su nivel más bajo de los últimos 23 años y en uno de los niveles más bajos desde el retorno de la democracia”, dilucidaron.
En este aspecto, plantearon que “para recuperar el poder adquisitivo perdido, los salarios universitarios deberían experimentar una recomposición del 47,3% respecto de los niveles vigentes a febrero de 2026”, explicando que “ese porcentaje surge de la diferencia acumulada entre la evolución de precios y salarios y representa el incremento necesario para equiparar la capacidad de compra del salario al nivel previo a la asunción del actual Gobierno nacional”.
Por el contrario, consignaron “el poder adquisitivo de las partidas correspondientes a los Gastos de Funcionamiento de las Universidades no ha superado, en ninguno de los meses de la actual gestión de Gobierno, el 64% del que tenía en enero de 2023”. Actualmente, indicaron, se encuentra en torno al 40% de los valores de enero de 2023 y, en relación con el valor promedio que dicha cuota tuvo entre enero y noviembre de 2023, se han perdido, durante los meses de gestión del actual Gobierno, el equivalente a casi nueve meses de transferencias.
Partidas presupuestarias
El ajuste libertario también impacta en áreas clave que sostienen la vida universitaria. Los rectores detallaron que “el análisis de partidas presupuestarias específicas muestra que el recorte no involucra solamente a las transferencias a las Universidades, sino que incluye a las líneas presupuestarias que, si bien no forman parte de los presupuestos universitarios, son centrales para sostener el funcionamiento del sistema”.
Como ejemplo, observando exclusivamente el presupuesto efectivamente ejecutado, hicieron notar que “en 2025 el poder adquisitivo de las partidas para fortalecimiento de la ciencia y la técnica en Universidades era equivalente al 38,05% al de lo ejecutado en 2023; el fortalecimiento de la actividad de extensión universitaria se ubicó en apenas 1,02%; el que financiaba los montos de las Becas Progresar lo hizo en torno al 26,02% del nivel de 2023; y aquellos vinculados con el desarrollo de infraestructura universitaria o al acompañamiento a las trayectorias de formación estudiantil de los beneficiarios de las Becas Progresar, en el 0%.
Más específicamente sobre las Becas Progresar, advirtieron que “el presupuesto vigente de los renglones vinculados con su financiamiento y al acompañamiento de trayectorias se redujeron un 82% en términos nominales entre 2026 y 2025, lo que ubica al gasto, en términos reales, más de un 95% por debajo del valor que tenía en 2023”.

